sábado, 28 de marzo de 2015

La verdad es que duele




En ocasiones ni siquiera aquí me siento segura para expresar lo que pienso e inclusive lo que me duele y molesta.
Me siento como si todo lo que hiciera no valiese la pena, como si todo lo que he vivido de nada hubiese servido.
La verdad es que trato de ser muy fuerte y para que en mí no exista una mirada de tristeza, tengo que cambiarla por otra en la cual parece que tengo veinte demonios dentro. No pretendo ser alguien que no soy.
-“Has cambiado
+Oye si, antes era más estúpida”
Tengo que decirlo, tengo que confesarlo, la verdad es que ya no soporto más esto, si he cambiado carajo, he cambiado, no sé si para bien o para mal, pero lo he hecho. Si soy una estúpida inmadura que importa, no eres quien para echármelo en cara porque tú no te quedas atrás. Siempre he callado ciertas cosas solo para no ser hiriente, pero que recibo a cambio, solo lagrima tras lágrima, puñalada tras puñalada.
Existe una persona que en ocasiones lejos de hacerme sentir mejor me hace sentir ganas de morir y es sorprendente como ciertas palabras pueden herir tanto. Admito que quisiera estar frente a él, arrodillarme y rogarle que me mate, porque sinceramente eso dolería menos.
Me he esforzado demasiado para ser quien soy, para perdonar aquellos que me han dañado, para lograr ciertas cosas, para dejar la estupidez del suicido atrás; me he esforzado en apreciar más las cosas, pero sobre todo en ser fuerte a pesar de todo. Pero ¿de qué ha servido vale?  todo lo que me esfuerzo se va al carajo en un abrir y cerrar de ojos.
Hay momentos en los que detesto ser quien soy, no tener esa tranquilidad e inocencia de antes. Quizá soy un monstruo, es en lo que me he convertido, pero francamente ¿cómo esperan que sea? Si a punta de palos la vida me ha mostrado una cara, la cual no ha sido muy grata para mí. Pero claro es tan fácil decir que ni aun así he madurado, ¿realmente me conoces como para decir tal cosa?
Es que no pueden ver que sus palabras son como balas, atraviesan mi corazón hasta llegarme al alma  y luego ¿cómo se supone que he de sentirme?
Hay personas a las cuales les estoy muy agradecida por sus palabras, me hacen sentir bien, importante, como si fuera una persona de valor. Claro, también están quienes por el contrario me hacen sentir la peor basura del universo, gracias!!
Parezco tan dura, tan difícil, pero en el fondo soy una persona sensible y fácil de convencer, pero si yo no me protejo a mí misma, nadie más lo hará. Si me muestro como realmente soy, sé que me van a destruir por completo, más de lo que ya.
Si maduro o no, si mi mirada causa miedo o no, eso no importa, lo que importa es quien sea la persona con la que trate; puedo ser buena o no, todo depende de que tan linda y sincera sea conmigo la persona que tenga de frente.
No negare que escribir todo esto me ha hecho llorar, puesto que ciertas palabras me han hecho recordar momentos que vaya, han sido duros.

Quisiera saber que todo ha valido la pena y que no importa que no sea una persona perfecta, tendré una gran recompensa.
Necesito un milagro, solo eso.

viernes, 27 de marzo de 2015

Sin esperanza...



No siento desesperación, angustia, miedo, soledad. Estoy tranquila, muy tranquila como si nada estuviese ocurriendo. En momentos siento tristeza, nostalgia.
Perdí en muchas cosas, si, alguna vez quise ser de ayuda para alguien, pero realmente nunca lo fui. Alguna vez quise que alguien me quisiera bien, sinceramente y no fue así.
Entre lo que perdí se encuentra la amistad, la confianza. Llegue a perder la esperanza sobre una amistad en especial, también la perdí en llegar a encontrar ese “amor”, ese alguien en especial para mí.
Soy una perdedora, no tengo intención alguna de luchar. Tengo el mundo encima y aun así me siento tranquila.
Ya no guardo esperanza alguna; esta que dicen es la última en morir, simplemente se me fue, la mate y lo muerto no se puede revivir.
¿Cómo es que puedo estar y sentirme tan tranquila si no guardo esperanza alguna?
No lo sé, quisiera poder entender. No sé cómo puedo estar tan tranquila aun sabiendo que mi vida se está deteniendo en medio de la nada, al borde de la locura, desesperación, de la nada.
Estos días me he sentido un poco extraña, como si me fuese a suicidar, no entiendo porque, pero he de admitir que si en estos momentos tuviese un arma entre mis manos, no lo pensaría dos veces para jalar el gallito.
Y bueno, ahora aun llorar lo encuentro sin sentido.

Bueno, así me siento, sin esperanza…

¿Qué podría hacer?



Riae Suicide

jueves, 26 de marzo de 2015

El principio - Removiendo los recuerdos

Mi primer intento de suicidio




Aproximadamente hace más de tres años por primera ocasión, intente suicidarme. En aquel entonces yo no conocía mucho sobre este tema, había muchas cosas que desconocía y no conocía personas que estuviesen pasando lo mismo que yo.
En aquel entonces yo me sentía muy sola e incomprendida y que mi vida no valía nada.
Todos los días eran de tristeza, lo único que hacía era cortarme y llorar, día, noche, en cualquier momento, en cualquier lugar. Me sentía muy sola porque no tenía nadie a quien contarle lo que me pasaba, si lo hacía de igual manera nadie me iba a entender, simplemente estaba sola conmigo misma.
Todos a mí alrededor me veían raro, supongo que notaban la profunda tristeza en mi mirada, aparte de mi pésimo carácter y sin que falte mencionar que me la pasaba apartada de los demás.
No sabía cómo escapar de aquello que me estaba asfixiando, estudiaba en un lugar que no me gustaba, tan superficial y quizás algo frio, por lo menos así lo veía yo; nada comparado a lo que ya me había acostumbrado. Mis amigas ya no estaban, no como antes y comprendía el porqué, aunque me doliera, aparte mis buenas notas tampoco ya estaban. Simplemente me sentía mal, muy mal.
Recuerdo que cada noche me dormía con la esperanza de no despertar, si despertaba me sentía triste. También recuerdo como en ocasiones me veía al espejo y comenzaba a llorar, me preguntaba por qué no era bonita y cosas referente a ello, entonces después me cortaba, hasta convertirse en cortada sobre cortada, hasta que comencé a quemarme en las heridas, ¿pueden imaginar el dolor que se sentía? Bueno, yo no sentía nada.
La tristeza me había atrapado por completo, estaba en depresión y no sabía qué hacer. Sentía que yo no valía nada, que solo era un objeto insignificante, en pocas palabras, un peor es nada.
Simplemente paso que me encontré en medio de la nada, desesperada, entonces opte por el suicidio. Siendo sincera no tenía la menor idea de cómo llevarlo a cabo.
Comencé a mandarle mensajes a mis amigas diciendo que las quería, entre otras cosas, lo hacía ver todo tan natural que parecía que no ocurría nada y ellas me respondían de la misma manera. Pasaron los días y una noche simplemente me tome unas pastillas, comencé a sentirme mal, entonces me acosté para dormir, con la esperanza de no despertar.
Obviamente si sigo por acá es porque no morí. Desperté sintiéndome muy mal y esas pastillas me hicieron un pésimo efecto.
Desde aquel primer intento de suicidio, que por cierto no fue el único, mi vida en aquel entonces fue cambiando y no justamente para bien, todo iba empeorando, inclusive mi salud.
Algunas personas lo llegaron a saber, pero no todos. De igual forma, no todos lo hubiesen entendido.

La primera ocasión que intente suicidarme no busque métodos para hacerlo, no lo pensé dos veces, simplemente estaba decidida y lo hice. Tampoco me pasaba buscando personas que entendieran lo que sentía, en ningún momento busque ayuda y aun no conocía la película de suicide room, por la cual llegue hacer este blog, por lo tanto nadie puede decir que intente suicidarme influenciada por la película o porque alguien más me hubiese dicho. Mi “gran” decisión ya estaba tomada y no sentí miedo, me sentía muy mal que no me detendría a pensarlo detalladamente, solo lo haría y ya, claro a diferencia de muchos que buscan ayuda, que buscan métodos o que buscaron que alguien los entendiera.
Mi historia prácticamente siempre ha sido muy distinta, supongo que quizás lo seguirá siendo, hasta su fin.


jueves, 19 de marzo de 2015

Indagando un poco



Últimamente estos días he pensado en algo…

Me iré, no estaré mas aquí, no piensen algo que no es, no me refiero a que me iré del blog, no. Simplemente lo pondré de esta manera, me iré. Por ahora no tengo nada más que hacer aquí, pienso que quizás soy un estorbo para ciertas personas, no quiero seguir siéndolo.
Algunos quizás se pregunten que habrá pasado conmigo, quizá ni siquiera se tomen la molestia de buscarme, otros quizá no noten mi ausencia, y otros… bueno que más da.
Después de lo que estoy pensando no sé qué vaya a pasar, ya no estaré para saberlo. No es que me vaya a suicidar, ups!! Lo dije… ¿Sí o no?
Claro, lo he pensado bien, ¿o no? No importa de igual manera cuando tengo una idea, sea mala o buena, la llevo a cabo y punto. Como lo he pensado, entonces me iré, no, no del país, mucho menos de la ciudad.
Bueno esto quizás no diga mucho, pero por lo menos aquí se quedara, solo este “lugar” sabrá sobre esto y solo yo sabré a lo que me refiero.
Pasando los días. Cuento los días. Espero y veré que sucede en el transcurrir, de eso dependerá si me llego a ir, lo reitero, no es del blog, ni de la ciudad, mucho menos del país.
Es un poco extraño, esto parece un juego de palabras.
Realmente me duele un poco lo que me ha llevado a tomar esta decisión, puesto que detrás de todo hay cosas hirientes que no me atrevo a decir. Desde un tiempo en adelante he notado que no es bueno guardarse las cosas, lo sé muy bien, también el porqué, aun así, no lo diré.
Tengo una duda, si ellos supiesen lo que me hiere, tú también (quizá no) ¿Qué me dirían? Dudo que logren entenderme y no tengo la más mínima intención de que así sea, solo que, es hiriente.
Sin más que decir, sin más que expresar, lo pensé y creo que ellos deben descansar un poco de mí, por lo tanto me iré.

Hola!

[…]

Lo siento!